
Corazón, no me des más consejos que los que te pido
yo, mal que mal, acá estoy:
con las suelas cerca del piso.
Vos sabés... es difícil cuando llueve sólo en tu ventana
y la melancolía, desgraciada,
nos envuelve en su abrigo de escarcha.
Son estos días sin vos trompadas al amanecer
malos poemas, presentimientos
y lágrimas de cabernet.
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